Vigésimo segundo día de adviento: rojo
Roja es la capa de caperucita y rojos son los zapatos de la doncella que baila sin parar. Ante el rojo de la sangre de un halcón sobre la nieve, Perceval entra en un trance estático. El rojo sobre la nieve le recuerda la vida y el amor que ha dejado abandonado.
El rojo es el color de la vida, de la sangre. Hacer ofrendas con sangre a la Gran Madre, aseguraba la perpetuación de la vida.
Pero también nos remite a la rabia y a la agresión.
En la alquimia, el rubedo marca el fin del proceso alquímico y la consecución de la unión de los opuestos, la individuación.
El rojo está presente en el traje de Papá Noel y las decoraciones navideñas. Pareciera ponerse en todas partes recordándonos la vida que palpita pero también nos advierte que en este tiempo la agresión y la rabia pueden estar servidas en la mesa.
Cuidemos nuestro rojo, que sea uno que corra amable estos días previos al renacimiento.
Un buen día de adviento para todes,
Doris