Una era de espadas, una era de vientos, una era de lobos. 

 Ya no hay misericordia entre los hombres.

Profecía de las Sibilas C. 1000

 

Afuera cae una lluvia pegajosa, pesada, más fría que el frío mismo. Pronto las ramas de los árboles más antiguos comenzarán a caer por el peso de la capa de hielo que recubre sus cortezas. La ciudad se cobija con una capa brillante, un glaseado bello y peligroso que obliga a guardarse para hacer obligatorio, aunque sea un día, una hibernación que niega con tenacidad este homo sapiens que borra el descanso de su lista de quehaceres. 

Hoy todo se detiene, o casi todo. La lluvia helada que estaba prevista para las cinco de la mañana llegó más tarde. No hay nada más difícil de predecir que el tiempo, cualquier tiempo. Una leve variación puede presentar un paisaje totalmente distinto al que imaginan los artilugios que intentan predecir lo impredecible. 

Ninguna máquina puede ser tan certera como la sibila, que desde un tiempo antiguo nos prevenía ya, de la falta de misericordia que recorre nuestras venas.

Estos días, mientras la guerra sucede afuera, mis niños juegan a la guerra adentro. Ellos saben cómo digerir la terriblidad que asoma en las conversaciones descuidadas de los adultos. Por ello, sin prisa, pero sin pausa, dotan de equipos, fabricados por ellos mismos durante días, a una cuadrilla de ardillas, de tigres, leones, nutrias, castores, mapaches y pingüinos. Las medias viejas, y a las que les inventan orificios para poder declararlas inservibles, se convierten en uniformes, cascos, chalecos antibalas, botas y cinturones.

Visto con los ojos de lo profundo, lo que hay de bello en esto que puede parecer terrible, es que las únicas figuras humanas que tienen como juguete, las de Star Wars, no participan en esta guerra. Quizá ellos saben que quienes tienen que defender el territorio más próximo son las fuerzas del instinto, de la naturaleza, no las humanas. Quizá nos saben insuficientes ante la magnitud de la tragedia.

Visto con los ojos de lo profundo, lo que hay de bello, es que se han dedicado a crear este ejército con una concentración y una dedicación que colectivamente parece ser historia de un tiempo antiguo. De aquel cuando era posible que un niño detuviera su mirada largo y creara universos con sus manos y su habla, en areneras o jardines, o como en este caso, los suelos de toda la casa y el costurero de mamá. Lo que hay de bello es este movimiento de su psique hacia una energía que ordena y que detiene el abocamiento colectivo al caos y la destrucción.

Ellos, con sus manos y sus historias, me dejan ver en lo cotidiano el fruto de mi esfuerzo por mantenerlos lejos de las pantallas que rompen su inocencia y su cerebro. Ellos me demuestran que lo que leo en los libros con urgencia, sobre lo que se puede hacer en este momento en el mundo es cierto y es posible: regalar nuestra atención a una sola cosa, atesorar esa facultad humana de concentrarse durante un infinito en el arte de coser uniformes a sus soldados para que la vida no termine. Y sí, es una paradoja, porque, ¿qué en la vida no lo es?

La fuerza que me recuerdan tiene un nombre, se llama la no-entropía, que a diferencia de la entropía, que es una ley física de la termodinámica, la no-entropía es una fuerza psíquica, y por tanto, para que tenga efecto, necesita del esfuerzo de cada ser humano, individualmente. El esfuerzo individual suma inmensamente en lo colectivo.

Este es el desafío hoy, el poder mantener nuestra alma entera, nuestros pensamientos hilados en un hermoso tapiz y nuestra capacidad de dejar la mirada y nuestras manos en una sola tarea, para que cuando la terminemos, podamos comenzar otra, o descansar y mirar en el cielo el vuelo de los patos que, incansables, baten sus alas en un vuelo que los trae desde el sur, a esta primavera que se anuncia a trompicones.

 

Sobre la no-entropía como fuerza psíquica: https://www.youtube.com/watch?v=9tpbipYbBzc

Para saber más sobre la no-entropía desde el pensamiento de Erwin Schrödinger https://www.casadellibro.com/libro-que-es-la-vida/9788490661…

 

Este 21 de marzo de 7pm a 9pm Hora Madrid nos veremos una vez más en la Botica del Equinoccio de Primavera. Aparta este día y esta hora, pues nos reuniremos como siempre alrededor del fuego de las historias, que con su sabiduría profunda nos regalan un tramo más de ese mapa maravilloso que es nuestro camino de vida. 

Este es un regalo para toda la vida que tiene un valor de 25 euros. 

Una historia escuchada y trabajada desde su inmensa riqueza simbólica es una compañía para siempre. 

Vamos a escuchar… ¡Rumpelstiltskin!