Segundo día de adviento: árbol

Los cuentos de hadas están poblados de bosques. Allí, pinos, robles, sáucos, espinos… nos recuerdan siempre la presencia del árbol de la vida, morada de la Gran Madre, la fuente fecunda y el contenedor nutricio en donde sucede la sanación y la transformación.

Por allí han pasado doncellas, príncipes, campesinos y pastoras. Es a un árbol a quien lloran siempre sus penas y quien consuela los dolores más grandes; a quien se pide consejo cuando los pensamientos se nublan.

De las semillas de un nogal salieron los tres vestidos de la Cenicienta; en su tronco durmió el cazador que liberó a todo un reino de un terrible encantamiento ocasionado por un catalejo que todo encontraba; por el ansia de obtener bayas de sauco, una doncella conoció a los hacedores de sueños; bajo un gran árbol la mujer más antigua del mundo pastaba sus vacas al inicio del cuento que más quiero: Mujer de habla de perlas rojas… son cientos, miles de historias en donde los árboles nos recuerdan el principio del femenino profundo: nuestra capacidad (desconocida) de sostener la tensión entre los opuestos.

Un buen segundo día de adviento para todes.

Un abrazo,

Doris